miércoles, 9 de mayo de 2012

Un amante de ensueño, de Sherrilyn Kenyon

Julián de Macedonia, poseedor de una fuerza suprema y de un valor sin parangón, fue bendecido por los dioses, amado por los mortales y deseado por todas las mujeres que posaban los ojos en él. No conocía la ley, y no acataba ninguna. Pero consiguió que los dioses le maldijeran, una maldición eterna. Atrapado en un libro tendría que acudir cuando una mujer le llamara. De luna a luna, yacería junto a ella y le haría el amor, hasta que fuese obligado a abandonar el mundo.

"Un amante de ensueño" es la precuela de la famosísima saga sobrenatural de Sherrilyn Kenyon, Dark Hunter.  Precuela porque, en estricto rigor, Julian de Macedonia, el protagonista de este libro, no es un Cazador Oscuro.

Julian de Macedonia es un general espartano, conocido por las hazañas más legendarias, un héroe, un hombre que condujo a sus hombres a través de guerras y victorias épicas, pero... también es un hombre que fue maldecido para toda la eternidad. Condenado a morar eternamente en el interior de un libro para ser tan solo liberado al ser invocado por alguna mujer en noches de luna llena, con el único objeto de satisfacer todos y cada uno de sus deseos sexuales durante aproximadamente un mes, de hecho hasta la próxima luna llena. Pero que es incapaz él de sentir nada. Así pues del héroe, ídolo y personaje histórico temido y venerado por todos en sus días, pasó a ser un esclavo sexual y a sufrir la mayor y más grande de las soledades y aislamientos, para ir perdiendo poco a poco la humanidad, la capacidad de sentir y la esperanza de ser amado.

Con estos antecedentes y después de 2.000 años de maldición, llegamos a la época actual, en Nueva Orleans, donde se desarrolla la historia. Nos encontramos con Grace Alexander, psicoterapeuta sexual que se dedica a orientar a personas con problemas en sus relaciones de pareja, pese a que su vida sentimental y sexual, dicho sea de paso, es un auténtico desastre. Su única relación fue tan traumática para ella que es incapaz de entablar nuevas relaciones o vínculos con ningún hombre. Pero casualmente, a través de las intrigas y maquinaciones de su amiga Selena, es ella la última mujer en liberar a Julian de su prisión, es la mujer que invoca al legendario Julian de Macedonia. Así, de pronto, se encuentra ante un hombre increíblemente atractivo, propio más bien de sueños y fantasías; hombre que se presenta ante ella dispuesto a cumplir sus fantasías sexuales durante un mes.

Sin embargo, cual será la sorpresa de Julian al constatar que en esta última ocasión fue invocado casi por error, como parte de un juego, y que Grace no tiene intención de utilizarlo como esclavo sexual (aunque físicamente se muera de ganas). Muy por el contrario, la marca que ha dejado en Grace su última relación, hacen que para ella sea imposible entablar una relación puramente sexual, necesita compartir además amistad, compañerismo, deseo y amor. Además de que también le parece cruel utilizar así a Julian después de conocer las humillaciones y el dolor que para él conlleva su castigo.

Y así comienza la convivencia entre Julian y Grace, en que romper la maldición, se transforma en uno de los principales giros argumentales.  Lo anterior, acompañado de un conocimiento mutuo, una relación que a través del desarrollo del libro va cambiando, afianzándose y fortaleciéndose.  Principalmente porque Grace quiere dar a Julian lo único que nunca le han dado, amor, lo que a su vez provoca que Julian empiece a sentir sentimientos en él, poco a poco empieza a sentirse un ser humano, no un objeto.

¿Cómo calificar este libro? Definitivamente es un un libro romántico hasta la médula, con una muy buena dosis de erotismo. Es una novela livianita, pero muy, muy entretenida. Debo reconocer que me la devoré. Al principio, la utilización de la mitología griega para sustentar la parte fantástica se hace un poco ridícula (probablemente es así hasta el final), pero la historia se va poniendo tan entretenida que hasta eso se perdona.